jueves, octubre 20, 2005

TRANSCURSOS

Serie: poesía en Blog

Libro publicado en Santiago de Chile. Noviembre 2002

ISBN 956-291-497-6

Autor: Alfredo Klein Zamorano: © Inscripción Reg. Propiedad Intelectual nº 128.315

Todos los Derechos Reservados

miércoles, octubre 19, 2005

Indice del Libro


epígrafe
Camino
Tiempo de los Días
Arte Poética
Veinte de Marzo
Otoño en Heusenstamm
Otoño en Providencia
Invierno
Nieve

Adagio
Convidado de Piedra
Hábitat
Urbana
Arbol de Pájaros
¿Dónde?
Luna

Lilas de Niágara
Fío Fío
Coleccionistas
Incógnita
Vano Intento
Geoglifos
Estación Pintados
Idas
Encuentro
Ciclos
Recoger el Hilo
Lentitud
Quizás
Espejo
Domingo
Edicto




epígrafe

He escrito muchos versos,
muy pocos se han salvado,
mas siempre son mi distracción y ensueño.

Hermann Hesse. “ Versos dedicados a un Libro de Poesías”

Camino

El camino se hunde en el bosque,
vuelve en los claros
y más allá,
disgrega en fractales *
sus senderos.

Avizoro ese punto sin retorno,
de sólo un norte
y exclusivo rumbo.

Lo traído en este viaje,
no acepta vuelta.
Lo que ya fue
se vino en mis alforjas,
no existe tiempo
de volver a verlo.


*Fractal: repetición infinita de una forma, que conduce a un todo acotado. (Una suerte de Aleph de las matemáticas)

AKZ © nº 128.315

Tiempo de los Días

Eclesiastés: todo tiene su tiempo.

Hubo el tiempo de los días primeros:
el primer día de sol,
la primera sonrisa,
el primer amor,
la luna nueva.

Hay un tiempo cotidiano:
el siguiente día,
la próxima reunión,
la siguiente cuenta por pagar,
las próximas vacaciones.

Vendrá el tiempo de los días últimos:
el último invierno,
el último amigo,
el último viaje,
el último insomnio,
la luna menguante.

Arte Poética

No me puedo dormir algunas noches:
la vida me hace daño
y juego a unir en versos las palabras.
Hermann Hesse. “El Poeta”

Atraviesa en tu nave de magia y metáforas
las siete esferas del mundo.
Lanza tu verso en “agujeros de gusano”, *
más allá de las cosas,
por constelaciones y “uni-versos”. **
A horcajadas en ultra-palabras,
tu poema inquiete
al extremo del abismo.
Tus versos,
el silencio de Babel
reflejado en el lago,
atravesando el tiempo.
Encontrando al hombre
en el fondo del hombre:
lo rescatas
lo salvas.

Como niño,
llena el cielo de plumillas mensajeras
locura errante de los sueños tuyos.
Vuelen tus versos
en esferas tornasoles,
como un juego,
a romper en sonrisas,
o morir en la tristeza de otras noches
y a llorar callados los amores.

O guárdalos,
si quieres,
bajo tierra.
Cual semillas que duermen en desiertos
esperando a la lluvia,
cuando ataquen los inviernos,
y puedas resucitar las primaveras.


* Concepto de la física que plantea una vía entre
dos puntos distantes en el espacio y en el tiempo.

** Expresión de Roberto Matta, pintor.

Veinte de Marzo

Hoy a media tarde,
a la hora señalada,
el quejido de la eclíptica
me recuerda el final del verano.
Es cierto.
Pero hace ya tiempo,
al mirar el adiós de esos ojos,
sentí que el otoño comenzaba.

Otoño en Providencia

Ballenas heridas
resuenan en las calles,
árboles enfermos
caminan con caras negras.
Entre sombras cansadas,
en el sueño del invierno
que ya viene,
brilla a veces una risa,
un canto de pájaro
escapado de la bruma.

Mineros de ojos cerrados,
tocados por momentos
de lucidez o sueño,
el mundo a cuestas,
misteriosos,
de cara gris y alma lejana.

Un taladro rompe la vereda,
y el viejo que arma
su canción de súplica,
pierde otra nota.

En el Metro
la muchacha canta,
un niño embelesado
frente al contrabajo,
mira el abismo prisionero
en cuatro cuerdas.

Presagiando el futuro
(por mirar atrás)
porfiando al tiempo,
una mujer,
hecha estatua de sal,
se pierde en instantes.
Desaparece entre piratas,
que expanden páginas web
navegando en el suelo tibio.

El lustrabotas
que habla de la Biblia,
se fue el miércoles de ceniza.
Llevó sus folletos mesiánicos,
de predicadores apocalípticos
"made in USA".
Cuentan que fue a buscar
la paloma de Noé.
Y no ha vuelto.

(Providencia: sector de Santiago)

Otoño en Heusenstamm

El otoño vino desde lejos:
lo trajo el viento.

El sol ya viejo y soñoliento,
desaparece por días,
por semanas.
Los árboles lo esperan,
vistiendo de amarillo su paso,
en los restos del verano perdido,

Primero una,
otra,
y en bandadas,
las hojas caen a morir al suelo.
De pronto
la tierra es árbol,
y los árboles duermen su silencio.

Heusenstamm: localidad cercana a Frankfurt.

Invierno

Niebla
nubes
nublado
nebulosas.

Nadie.

El rostro del sol
se maquilla de luna.

Nieve

Cuando viene la nieve,
calla el agua en el tejado.
Trae el silencio
en su aliento de frío
y se sienta en la plaza
tejiendo un chaleco blanco.

Allí se queda
sin decir nada.

Adagio

Ludwig van Beethoven:
Concierto El Emperador
.

Paso a paso,
en su silencio,
enredada en el frío,
cada nota dibuja
un gemir de pronto.

En cada paso,
la luna en su sendero,
pinta rendijas de luz
que rodean la distancia,
como cristal de arroyo.

Hábitat

Es invierno,
la tarde surcada de luces
en serpentina de ruidos.

En la calle,
las ventanas amarillas
se quiebran en reflejos.

Un hombre se asoma
a borrar estrellas.
El zorzal no canta,
olvidado del crepúsculo.
La lechuza,
de sigiloso vuelo,
confundida,
ya no caza.

Convidado de Piedra

Hoy,
cual barcaza de desembarco,
la proa del Radisson
brilla en la niebla,
encallada
al costado del Canal San Carlos.

Oigo el eco lejano
del que marcó la zanja
a golpes de su pala:
no lo tenía entre sus invitados.


Edificio Hotel Radisson Vitacura.

martes, octubre 18, 2005

Urbana

Mientras mis dedos van sobre el teclado,
de gris, naranjo y negro,
cinco edificios
entran por mi ventana,
refugio escondido
entre el vidrio y la pantalla.

A un costado,
en el resquicio de cielo,
una grúa indiferente
mueve sus brazos amarillos:
vino a llevarse mi última cordillera
.

Arbol de Pájaros

Mi árbol
se fue llenando de pájaros viajeros.

Se borraron las hojas,
y la curva de las ramas
fue sólo cantos.

Un sobresalto,
la visita de un trueno,
y mi árbol se iría,
en un vuelo total.

¿Dónde?

¿Dónde quedaron las golondrinas,
en multitudes
engrosando los alambres?

¿Dónde el viento,
los temporales,
los rayos
y los truenos?

Se fueron con los niños
que hacían volantines
a jugar en multimedia,
a taparse los oídos
con su "pérsonal stereo".

Luna (poema infantil)

Hoy se colgó la luna
con su ganchito
en la tarde.
Luna nueva.

Irá creciendo callada
a la otra esquina.
Cuarto creciente.

Será enterita una noche
para mirarte.
Luna llena.

Se va muriendo en la noche
sin que la llores. Cuarto menguante.

Lilas de Niágara

Niágara on the Lake. Canadá.


Cuando añore
esos labios de niña,
el recuerdo me traerá
a Niagara on the Lake.

Las lilas salpican el verde
con sus besos
para olvidar que habrá un invierno.

Fío Fío

El Fío Fío se escabulle,
picoteando
el cotoniáster de mi patio.
(Prepara su equipaje al Amazonas,
pero piensa en su regreso).


Fío Fío , pequeña ave migratoria.

Coleccionistas

Los niños
caminan por la playa
recogiendo tesoros:
la piedra roja,
el brillo de oro,
la caracola rota,
la pluma extraviada en vuelo.

Sus pisadas quedan en hileras:
el mar las guarda en la tarde,
en su cofre de recuerdos.


© nº 128.315

Incógnita

¿Quien le habrá contado a las hormigas
que podían subir el tronco
hasta los higos?

¿Subirían primero al pino,
al roble de la plaza,
al naranjo?

¿O mirarían los frutos desde el suelo,
como nosotros quisimos la luna?

Vano Intento

El velo de arena
en su intento milenario,
desliza su mano de pampa,
agazapado en la carretera.

Antes,
¿cuantas veces
quisiste esconder la senda
hasta el oasis?


Carretera a Matilla

Geoglifos

Pensando en tu venida,
puse aquí mi huella.
Pinté el dibujo de mi manta,
la vicuña de viento dorado,
la alpaca de noche y frío.

Cuando vengas,
en mil años,
y quieras leer mi poema salado,
sólo te baste,
que estuve antes:
lloré y reí,
para que vinieras
con tu risa y con tu llanto.

Geoglifos de Pintados.

lunes, octubre 17, 2005

Estación Pintados

Seca estación de tierra y caliche:
el carro carguero
pegado a la pampa,
abandonado,
tendido el riel
de chirridos ocultos.

Aquí, espero solo.

En silencio,
el viejo cuidador
recorre su estación
de tiempo y abandono.

El tren del azúcar
pasará en la tarde.
Me iré tras él,
me perderé con él por el horizonte,
sujeto sólo al rastro
que amenaza la arena
y el olvido.

Idas

Me alejo de aquí:
la huella en la hierba
camino y silencio.

Los durmientes de gris
junto a los rieles de frío.
El óxido y la lluvia
en los huecos de esos clavos.

Los trenes ya se fueron.
Nubes y árboles
borran el humear
de máquinas y ruidos.

Así,
como un día ocultó
al último carro,
la curva del tiempo
me esconderá en su vuelta.

Encuentro

Me encontré conmigo
en aquella esquina
por donde vengo,
caminando siempre
callado y lento.

Un instante,
me detuve para hablarme.

Pero el tiempo vino
y pasó de largo:
se llevó mi sombra
sin decir palabra.

Ciclos

De tiempo en tiempo,
la vida se derrama en arena
y se detiene quieta,
como tarde en silencio
después del terremoto.

En la calle,
sólo un perro ladra a lo lejos,
y un niño empuja su llanto a la ventana.

El mundo deberá empezar de nuevo.
Otra vez comienza a juntar tristezas.

Recoger el Hilo

A veces,
mi alma se va de viaje
y la vuelvo a mí,
recogiendo el hilo.
Volantín alocado gira,
escapando de esos árboles.
Roza casi el prado de lluvia,
llega apenas a mi mano,
de nuevo en mi cuerpo,exhausta.

domingo, octubre 16, 2005

Lentitud

La vejez se acepta porque es lenta.
Teresa Vicuña, escultora.


La vejez se acepta porque es lenta:
aparece en un tren demorado,
frente a mi,
se detiene en la estación del tiempo.

Maquillada,
en el primer asiento,
viaja cada día en distinto carro.
Me mira de reojo,
sonríe sin decir palabra.

Dicen que un día,
sin aviso,
deja su sitio a una altiva dama.
Debe ser en el último carro.

Quizás

Luego del análisis,
cuando todo el poema se escudriña,
queda allí, inmanente,
“un residuo misterioso”. *

Si al final de la vida,
resistiendo,
quedara un rastro así
en nuestra ausencia,
la muerte disfrazada de terrible
sería en un momento
poesía.

* Cita: Taller Acuario de Papel

Espejo

Cuando me vaya
dejaré mi rostro detenido
en el espejo.

Será sólo por un tiempo.

Más tarde,
ya instalado en otro sitio,
volveré a mirar si soy el mismo.
Entonces pensaré si he de borrarlo.

Domingo

Es domingo
y una brisa luminosa
invade el árbol de los pájaros.

Sin que yo pueda verlos,
enredando el canto
en las hojas verdirrojas,
los jilgueros han venido.

Es curioso.
Creí que este año me olvidarían.



© nº 128.315

Edicto

Lección de Poesía

Desde hoy
se prohíben las mariposas,
el alma,
el corazón y el infinito.
Las ausencias, las nostalgias
las flores y los llantos.

Bórrase la palabra amor
de lo que escribo o pienso.
Desterrad el cielo,
la rima consonante
y la asonante.
Elimino el endecasílabo
y el soneto,
las puestas de sol,
los corazones en el tronco de un árbol.

Se terminan los besos,
las eternidades
las cacofonías
y las hipérboles a la luz de la luna.



P.D. (a pesar de todo):
... la luz de la luna, el cisne en el anochecer,”corazón mío”, son sin duda lo poético elemental.

Quien huye del mal gusto cae en el hielo. (Pablo Neruda. Para nacer he nacido).

Agradecimientos a Rosanna Byrne

La idea original de la publicación de este libro en el año 2002, nació de una proposición de la poeta Rosanna Byrne en su taller "Acuario de Papel".

Su apoyo y dedicación de entonces lo hicieron factible.